
Mis versos riman al compás de tus latidos
Llenos de luz y fé, llenos de vida.
Y regresan, sin ser si quiera recibidos
Sin esencia y marchitos...su gloria vencida.
Sufren frenesí de tensiones arteriales
Pues tu pulso jamás fue tan moribundo
Comprendiste menos, de mis palabras al mundo
Que nunca se compararán las bellezas materiales.
Fonemas lujuriosos de dueño y hogar
Navegan torrentes sanguíneos intermitentes
Eliminados pues, con desdén inmúnemente
Fueron sembríos de amor sin labrar.
Versos con fiebre de delirio
Impulsos nerviosos fascinantes
Pueríles dolores consonantes
Que mueran y vuelvan a nacer, cuanto envidio.
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